En octubre de 1977 asiste al Sínodo de los Obispos como delegado de los obispos de la Conferencia Episcopal del Norte de África.

Como Arzobispo de Tánger se ocupó con preferencia por el diálogo interreligioso y por el ecumenismo, participando en numerosos encuentros y visitando distintos países. Se establecieron relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Reino de Marruecos. En varias ocasiones actuó como mediador en la solución de algunos conflictos entonces existentes entre países del Magreb y España.

Puso especial interés en la potenciación y creación de centros para la promoción social de la mujer musulmana, y en procurar las mejores relaciones entre las comunidades cristiana, musulmana y judía.

El 22 de mayo de 1982 es nombrado Arzobispo de Sevilla. En octubre de 1983 asiste al Sínodo de los Obispos como miembro designado por el Papa.

En 1984 figura como miembro del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española. Es nombrado presidente de la Comisión Episcopal para el V Centenario de la Evangelización de América.

Es miembro de las Academias de Buenas Letras, Medicina y Bellas Artes de Sevilla. Ha participado en numerosos congresos y semanas de estudio.

Fue vocal de la Comisión Nacional para el V Centenario y miembro del Comité de Expertos de la Exposición Universal.

En 1990 el Papa Juan Pablo II le nombra miembro de la Comisión Pontificia para América Latina.

En junio de 1993, recibe el Santo Padre en Sevilla, por 2ª vez. Con motivo de la Clausura del 45 Congreso Eucarístico Internacional.

En 1993, en la Asamblea Extraordinaria de la Conferencia Episcopal Española, es elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Obispos-Superiores Mayores.

Como miembro de la Conferencia Episcopal Española participa en el Sínodo de los Obispos celebrando en Roma en octubre de 1994, y que trató, el tema de la vida Consagrada.

 


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