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Entrevista con Francisco Pastor Bueno, músico.
Pregonero Semana Santa de Santander 2010.

F.P.- Efectivamente, esos bailarines “no traspasan las candilejas” con su actuación y es que fiarlo todo a la técnica sin atender de manera prioritaria a la expresividad, al alma de la interpretación, es peligroso porque si falla aquélla –cosa que ocurre con frecuencia- el estrépito es total. Hubo un extraordinario pianista, Sviatoslav Richter, que en sus conciertos solía tener fallos técnicos y sin embargo llegó a ser uno de los grandes pianistas ¿por qué? pues porque nunca fallaba en la expresividad, en la musicalidad, en el “alma” de la música. Al fin y al cabo la técnica no es más que “la costumbre de hacer bien una cosa” como respondió un Catedrático amigo mío en las oposiciones de acceso a su Cátedra en el Conservatorio, pero la personalidad interpretativa, el alma de la música es única y tiene que estar presente en cada momento artístico creativo.

T.S.- Pero avancemos un poco más en nuestra conversación y teniendo en cuenta los aspectos que ya hemos tratado coméntame -de entre los clásicos- los autores de marchas procesionales con los que más te identificas, aquéllos cuyas obras han causado más impacto en ti y por qué.

F.P.- Mi autor predilecto es el jerezano Germán Álvarez Beigbeder, por su profundidad sensitiva, su perfecta técnica sin artificios innecesarios y por haber creado el verdadero estilo andaluz de marcha procesional romántica. También me identifico mucho con el asturiano Pedro Braña Martínez por el exquisito clasicismo de su música y con el sevillano Manuel Borrego Hernández que imbuía a sus marchas procesionales de un sinfonismo religioso tan poderoso que su audición siempre me ha llevado a pensar en Dios.


T.S.- Fíjate que echo en falta a Ricardo Dorado Janeiro entre los que me nombras. Sus marchas procesionales siempre me han llevado, naturalmente, a la meditación sobre los misterios de la Pasión… “Mater Mea”, por ejemplo, es para mí la marcha por excelencia. Es de las más interpretadas y -desde luego- algo tiene el agua cuando la bendicen… También es verdad, hay que de marchas procesionales, por buenas composiciones que sean, encajan en la Semana Santa de Santander como pueden hacerlo las de D. Ricardo Dorado. Es una auténtica pena que otras muchas (La Piedad, Getsemaní, Oremos, Ora pro Nobis…) del mismo autor pasen desapercibidas o se interpreten muy poco. En cuanto a Germán Álvarez Beigbeder, me encanta la seriedad de su música, la facilidad con la que se interioriza al escucharla y eso que dices de la falta de artificios y -me atrevería a añadir- alharacas innecesarias que, por desgracia, tanto proliferan en algunas de las composiciones actuales.


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